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Siempre espero con ganas [Alec]

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Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Magnus Bane el Mar 20 Ene - 14:50

Loft:

Hacía ya un par de semanas que Valentine había desaparecido y con él, el buque donde se escondía durante toda su estancia en Nueva York. Todo había acabado y ya no necesitaban mi servicios, mejor dicho: Mis acciones altruistas. Porque no les había cobrado nada. Podía escuchar a muchos conocidos, tal vez recordar era el termino correcto para referirme a ellos. Preguntándome si me habría vuelto loco, como por ejemplo Scott Woolse, que con su habitual sonrisa y monóculo me miraría como si hubiera perdido la cabeza y con una gran sonrisa, como si todos se estuviera perdiendo algo que él solo podía ver. Lo más probable es que si estuviera perdiendo la cabeza.
Por fin tenía tiempo de colocar mis cosas. Ese nefilim, Jace, se había dedicado a limpiar y ordenar todas mis cosas y ahora no encontraba la mayoría de las cosas.
-¿Dónde demonios está? -pregunté al Presidente Miau cuando subió de un salto a la mesa llena de papeles pulcramente ordenados. Mi desorden es ordenado, no podían tocar nada porque sino no encontraba nada.
Me sentí complacido y aliviado cuando intercambiaron a ese torbellino de hormonas rubio por Alec y que a este último no le importara pasar tiempo conmigo. No era fácil sacarle los colores al nefilim de ojos azules pero era agradable ver teñidas sus mejillas de rojo.
Suspiré al ver todo el trabajo que me quedaba por delante a lo que se refería al orden. Podría haber usado la magia, sin embargo necesitaba mantenerme distraído, porque ese chico no paraba de meterse en mi cabeza, seguido del sueño de ríos de sangre que había tenido. Puede que todo había acabado, por lo menos en Nueva York, cuando Valentine había huido, pero era cierto que seguía por ahí con la clara intención de acabar con todos los subterráneos y teniendo ese sentimiento de que el final llegaba quería estar más cerca del nefilim de ojos azules. Seguramente nuestras citas se verían reducidas ahora que no había motivos que se considerarían de peso, sin contar que sus padres habían vuelto y él no le había dicho nada sobre su homosexualidad. No sé porque en la actualidad se veía mal listo, claro que no había herederos futuros pero siglos atrás no se veía nada extraño que hombres practicaran sexo con otros hombres. La humanidad se iba desmoronando poco a poco y lo peor es que lo llamaban progreso, solo creo que ese progreso se notaba en algunas áreas porque a lo que llaman sociedad avanzaba a mí no me parecía demasiado avanzada. Había visto muchas guerras, tanto del submundo y de las mundanas, y en cada una de ellas veía como la raza humana quedaba reducida a lo más bajo de la escoria, aunque en el fondo me daban pena.
Iba de un lado a otro por mi apartamento, con mi bata de seda azul eléctrico y con una estampado de dragones chinos de color dorado. Le había enviado una nota de fuego a Alec por si quería reunirse conmigo... En verdad lo que ponía en la nota era que tenía un problema y necesitaba que viniera urgentemente, y esto último era mi problema. A pesar de los años transcurridos mis gustos no cambiaban: Ojos azules y pelo negro. El aspecto de Alexander me recordaba a William pero su carácter era totalmente diferente, de hecho el que me recordaba a Will de carácter era Jace. El modo con el que se molestaba y enfadada, la manera de alejar a la gente y más a sus seres queridos excepto una excepción, su parabatai. En definitiva, el rubio era él en actitud. También con los años había aprendido que tantas semejanzas era casi imposibles si no eran familia, pero ese chico era un Morgenstern, no un Herondale. Tal vez fuera la excepción de toda regla, pero ni yo mismo me lo creía lo que estaba pensando.
Al mirar sus ojos del nefilim no podía evitar pensar que era una pena que el color azul-violeta de Will se hubiera perdido entre las generaciones, no obstante los ojos de Alec me encantaban.
En medio de todo aquel papeleo encontré una carta dirigida a mí. Enarqué una ceja molesto e incrédulo a la vez. Ese nefilim rubio no podía estarse quieto. Tessa había escrito y todavía no había comenzado una respuesta, de hecho ni la había leído. A pesar de la tecnología la chica de cabellos castaños y ojos grises prefería enviarme las cartas a la vieja usanza, aunque tampoco disponía de un ordenador para que me enviara un e-mail o algo parecido.
Dejé mi tarea de colocar y me senté en mi sofá mientras habría la carta. Mi gato me siguió y le acaricié distraídamente al mismo tiempo que mis ojos leían rápidamente la carta ya abierta. Suspiré al acabar, que cabezota era. Había rechazado mi oferta de venir aquí, a Nueva York. Theressa Herondale, joven guapa, pelo castaño, ojos grises de lluvia y más testaruda que un fauno empeñado en un objeto brillante. Todavía quedaba tiempo para su cita anual, no me había dicho nada al respecto, pero simplemente me lo imaginaba. Lo único que le impedía venir y lo que la había hecho volver a Londres se encontraba en un mundo silencioso. A veces las leyes que imponían a su propia gente me sorprendía, pero también entendía porque pedían que cortaran lazos. Lo sabía perfectamente: la inmortalidad podía ser mas llevadera si olvidabas todo. Tessa lo había pasado realmente mal cuando William se murió, tuve que ir varias veces a consolarla en medio de la noche cuando se despertaba y no lo encontraba a su lado en su lecho. En aquel momento sentía pena por la chica, ya que yo también había pasado por eso, pero también sabía que con el tiempo lo superaría. Sin contar que, incluso pasando un siglo y mitad de otro no había tenido relación con nadie.
Intenté recordar el rostro de todos mis amantes y no pude acordarme de la mayoría de ellos, incluso el rostro de Will parecía comenzar a estar difuso, pero dudaba mucho que ese rostro se me olvidara por completo. Eso me recordaba que el collar que le regalé ahora estaba en manos de la hermana de Alec. Me pregunté si sabrían que ese colgante valía más que el instituto. Sin darme cuenta me quede abstraído en mis pensamientos mientras acariciaba al Presidente Miau que se había instalado encima de mi regazo. En aquel momento una pequeña bola de fuego se formó cerca de mí. Dejé la carta a un lado para coger la nota ardiente que acaba de recibir, que únicamente ponía:

“Voy en seguida”

Sonreí de oreja a oreja, dejé de acariciar a mi gato y chasqueé los dedos. Salieron algunas chispas azules mientras que todas mis cosas se colocaron donde deberían estar. Bajé a mi gato encima de mí y me dirigí a mi escritorio para comenzar a escribir una respuesta a Tessa antes de que Alec llegara. Sin saber que mi favorito de ojos azules me pediría el favor de abrir un portal dirección a Idris.


Última edición por Magnus Bane el Jue 22 Ene - 14:30, editado 1 vez
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Re: Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Alec Lightwood el Mar 20 Ene - 16:20

Jace estaba como loco, revolucionado, y no era algo que me gustase demasiado. De hecho, era algo que me disgustaba por completo. No quería decir que no me gustase la acción, lo que no me gustaba era que la gente a la que quería se arriesgase de esa forma tan insensata. Por eso no me caía bien Clary, desde que ella llegó a nuestra vida, esta empeoró. Antes teníamos las cosas mejor controladas, después de su llegada se nos estaba yendo todo de las manos. Debía admitir, aunque no lo diría en voz alta, que ese no era el único motivo por el que me sentía así con respecto a Clary Fray; aquello tenía que ver con el hecho de que Jace se hubiese encaprichado con ella casi desde la primera vez que la vio. Estaba celoso, claro que lo estaba, ¿sólo dos encuentros y ya estaba loco por ella mientras que yo estaba loco por sus huesos desde hacía tiempo? No era justo. Además, ¿qué había visto en ella? No tenía nada de especial a mi parecer, y sólo era una cría. Pero también tenía que reconocer una cosa: mis celos habían mermado un poco desde que Jace había descubierto que él y Clary eran hermanos. Esos celos se habían visto apartados a un lado por mi preocupación hacia él. No me gustaba ese carácter autodestructivo que tenía, algún día acabaría matándose él solo.

Acabábamos de llegar de un enfrentamiento que habíamos tenido por su forma de actuar sin pensar, sólo dejándose llevar por sus sentimientos. Me preocupaba verle así, no me gustaba que se sintiese de aquella manera, él no sabía que Clary era su hermana cuando había empezado a desarrollar cierto tipo de sentimientos por ella... Lo único que se podía hacer era esperar a que dejara de sentir tal cosa y cuidarlo mientras tanto, porque sabía que seguiría con la misma actitud mientras sus sentimientos fuesen los mismos. En el instituto me separé de Jace y me fui a mi habitación, donde me aseé un poco y me senté en la cama. Al menos la pelea me había mantenido distraído, si no tenía la mente ocupada esta se empeñaba en darle vueltas a otras cosas... que me atormentaban más que Valentine y su círculo. Pensaba en Magnus, en Magnus y en Jace. No dejaba de darle vueltas al tema... estaba enamorado de Jace, pero también me gustaba el Gran Brujo de Brooklyn. Mis sentimientos eran un caos, no sabía qué hacer, no sabía qué pensar sobre todo aquello.

Algo me sacó de mis pensamientos, un mensaje de fuego que llegó a mi dormitorio. Lo leí y parpadeé, algo sorprendido, al ver que se trataba de Magnus. Debía de ser algo importante, pues había indicado que necesitaba que fuese urgentemente. Me quedé pensando un rato sobre ello, pero, tratándose de algo urgente no podía negarme. Además, tal vez de aquella manera podría pedirle que nos abriera un portal a Idris, teníamos algo que hacer allí. Así, le mandé un mensaje de vuelta en el que le decía que iría enseguida y me puse en marcha. Una vez llegué al lugar, toqué en la puerta.

¿Magnus? Soy Alec. —dije desde fuera.


Última edición por Alec Lightwood el Vie 23 Ene - 13:32, editado 1 vez
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Re: Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Magnus Bane el Jue 22 Ene - 14:29

Me senté en mi escritorio para redactar la carta. Intentaba quitarle importancia al asunto de Nueva York para que esa chica no se preocupara. Al fin y al cabo, Clary y Jocelyn estaban en peligro. Tessa a veces no se paraba a pensar en las consecuencias, incluso con casi dos siglos de edad. No quería preocuparla más de lo necesario, sin embargo solo era cuestión de tiempo. El Laberinto Espiral no era un lugar tan aislado como daba a entender, a pesar de que los magos que allí estaban salían pocas veces. También me imaginaba porque esa niña, niña comparado conmigo, se había instalado allí. Aunque por el momento ella tenía un motivo para vivir, a pesar de que todo en estos momento fuera imposible.
Mi mente vagó rápidamente por mis recuerdos de hace dos siglos atrás. Recordando a William Herondale, Jem Carstairs y Tessa Gray, a la cual le estaba escribiendo la carta ahora mismo. Will se había ido hace mucho tiempo, pero todavía estaba Jem. Recordarlo con su pelo y ojos plateados, la elegancia de un cazador bajo aquel traje victoriano y con aspecto pálido y casi enfermizo comparados con los de su parabatai, eran simplemente un consuelo que pocos podríamos disfrutar.
En aquel momento llamaron a la puerta, el único que podía ser era Alec. Me levanté, todavía no había terminado la carta, solo me quedaban un par de líneas por escribir. Me levanté, ya que valía la pena abrirle la puerta por mi mismo, para dejarle pasar.
-No esperaba que llegaras tan pronto. -le dije mientras entraba. Cuando lo hizo cerré la puerta, y me acerqué bastante a él. Rozándole suavemente los labios con mi dedo indice. -Espera un momento, si quieres sígueme. -me alejé de él al mismo tiempo que me aclaraba. -Estoy terminando una carta. -Volví a mi escritorio, y terminé de escribir la carta. La doble, la sellé y se la envié con el fuego.
Tras eso me senté en mi sillón cruzando las piernas mientras clavaba mi mirada felina en el cazador de sombras. -Hay una urgencia. -le aclaré. No apartaba la mirada de sus ojos azules, herencia de una de sus antepasados, para ser exactos otra Herondale. Era increíble como había desaparecido ese curioso color de ojos con el paso de las generaciones. Sin embargo, eso no era lo más curioso. Lo que realmente llamaba la atención era como esos ojos de color azul oscuro podían arrastrarme hasta la más oscura demencia.
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Re: Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Alec Lightwood el Vie 23 Ene - 13:29

Para mi sorpresa, Magnus abrió deprisa. Aunque no era eso lo que me sorprendió realmente, sino que hubiese ido él mismo a abrir. Si hubiese abierto deprisa la puerta con magia habría sido más normal. Al verlo, mi rostro mostró una expresión de asombro, aunque más bien debía de parecer un tontaina con la boca ligeramente abierta. Llevaba una curiosa bata... aunque no debía dejarme sorprender por esas cosas, Magnus solía vestir... de forma especial. Parpadeé para espabilarme y prácticamente entré sin ser invitado, aunque el hecho de que él no estuviese bloqueando la puerta se podía interpretar ya como una invitación. Justo después de que expresara su sorpresa porque había llegado más pronto de lo que él esperaba, yo me giré hacia él para contestarle. Era curioso que, después de darme prisa, pensase que iba a tardar más en llegar. Si fuese así, entonces los cazadores de sombras seríamos como la policía, esos mundanos que siempre llegaban tarde a la escena del delito, cuando ya habían hecho su trabajo por ellos o ya no había nada que salvar.

Dijiste que tenías un problema y que necesitabas que viniera urgentemente. —le expliqué mientras él cerraba la puerta y se acercaba a mí. Otra vez con cara de tonto, seguro, porque me quedé seco cuando su dedo rozó mis labios. Tuve que tragar saliva y desear con fuerza no mostrar nada extraño que denotase que aquello me había puesto nervioso. No estaba acostumbrado a eso, más que nada porque sólo había estado enamorado una vez y esa persona nunca me había visto de esa manera... pero Magnus era distinto, no sólo se había fijado en mí sino que además... no le daba vergüenza mostrarlo, era muy... lanzado, por decirlo de algún modo. Sacudí la cabeza cuando me di cuenta de que ya no estaba frente a mí. Lo busqué con la mirada y después lo seguí hasta su escritorio. Asentí con la cabeza cuando me dijo que estaba terminando una carta y no dije nada, para no molestarle.

Vi cómo enviaba la carta de la misma manera en que me la había enviado a mí y después lo seguí con la mirada mientras se iba a sentar a un sillón. Sentí la necesidad de volver a tragar saliva. No entendía por qué era capaz de enfrentarme a un grupo de demonios y después Magnus era capaz de hacerme temblar con una mirada como la que me lanzaba en aquel momento. Se me había olvidado incluso que le quería pedir un portal, y por un rato también olvidé que había ido allí porque había una urgencia. Aunque esto era más normal, ya que no parecía tanta urgencia si después de un rato todavía no me había contado lo que pasaba. Cuando me dijo que había una urgencia aún tardé unos segundos más en espabilarme y alejarme de ese hechizo que producía su mirada en la mía. Tuve que carraspear para aclararme la garganta y asegurarme de que no me salía aguda.

¿Cuál es la urgencia? ¿Qué ha ocurrido? —le pregunté, tieso en donde estaba, sin intenciones aparentes de que fuera a moverme. Vamos, Alec, céntrate de una vez. —pensé con una ligera desesperación por no poder controlarme. Finalmente lo conseguí, pero sólo porque aparté la mirada de él y me dediqué a fingir que curioseaba su casa. —No me lo has dicho desde que he llegado, así que entonces ha dejado de parecerme una urgencia... pero explícamelo de todos modos. —dije recuperando mi tono de voz de siempre, sintiéndome aliviado por ello, aunque no estaba siendo demasiado serio, tampoco había necesidad de ser brusco con Magnus.
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Re: Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Magnus Bane el Vie 23 Ene - 18:13

Al abrirle la puerta pude ver esa expresión de sorpresa, incluso había abierto la boca, nada llamativo a no ser que fueras yo. No pude contener la sonrisa que se formó en mis labios. Me encantaba ser yo el culpable de esas expresiones en el chico, incluso acabaría celoso si lo veía de ese modo con otro chico. Pero sabía que eso no iba a pasar. En ese sentido los dos éramos lo suficiente celosos, aunque en mi caso no se notaba tanto, demasiado años sobre mi espalda para dejarme guiar por esas cosas tan fácilmente.
Escuché sus palabras pero le puse un dedo en los labios para que decirle que esperará un poco. Vi como tragaba saliva después de hacer aquello. La verdad es que me encantaba. Ya a penas me acordaba si me había sentido de este modo alguna vez, por lo menos mis primeros años. Es cierto que amé a muchas personas a lo largo de los siglos, pero ya de muchos no me acordaba ni si quiera de su rostro.
Acabé la carta y la envié enseguida. Al sentarme en mi sofá, clavé mi mirada en él, observando cada detalle de su persona. También pude ver como se quedaba atrapado por mi mirada. Con ese chico no tenía la necesidad de poner un glamour en mis ojos, era un brujo y su trabajo era lidiar con muchos de nosotros cada día. Pasos unos segundos más de la cuenta con las miradas cruzadas. Después de mi aclaración volvió a preguntarme sobre la urgencia, por un momento me quedé mirándolo solamente, pero en seguida le dediqué una sonrisa traviesa.
-Que quería verte. -me encogí de hombros. -Esa era la única urgencia que tenía. -le hice un gesto para que sentará a mi lado, ya que tenía una expresión algo seria. Pero acabé levantándome yo. Me acerqué a mi novio no oficial para su familia por motivos obvios. -Puedes pasar la noche aquí. -dije mientras agarraba un pecho de su pelo y jugueteaba con él entre mis dedos. -¿Te gusta la nueva decoración? -le pregunté como si no quisiera la cosa. En ese momento apareció Presidente Miau y se enredó entre nuestras piernas, dando la bienvenida a Alec. Le miré a los ojos. -Presidente Miau me ha dicho que te invite, no puedes hacerle un desplante de ese modo. -le avisé.
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Re: Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Alec Lightwood el Mar 10 Feb - 19:36

Ya desde que me enseñó aquella sonrisa empecé a olerme algo... ¿A qué venía...? Que quería verte. Oh, ¿en serio? ¡¿En serio?! ¡Me había preocupado, para nada! ¿Pero en qué estaba pensando el brujo? En ti. Me dijo una voz en mi cabeza, lo que hizo que acabara ruborizándome. Maldita sea, no me gustaba ponerme así, pero él lo conseguía, ¿por qué? No tenía ni idea. Con Jace no me pasaba, y menos mal, tal vez sería porque éramos amigos de la infancia prácticamente, hacía años que nos conocíamos. Con Magnus era distinto... no llevábamos tanto tiempo conociéndonos... era misterioso... y tenía esa capacidad de intimidarme, de volverme vulnerable, de quitarme ese carácter serio para dejar ver uno más... sensible. No supe qué decir, tampoco me sentí capaz de moverme a pesar de que vi su invitación a sentarme a su lado.

Dio igual. Él se acabó levantando y acercando a mí, me invitó a pasar la noche en su hogar, algo que hizo que mi corazón comenzara a palpitar más deprisa. Que tocase mi pelo no hizo más que ponerme aún más nervioso. Supéralo, Alec, se supone que es tu pareja... Tuve que respirar hondo para intentar tranquilizarme. Sus palabras me hicieron volver a la realidad porque me cambió de tema en parte y eso me hizo recordar que me había preocupado por la urgencia y resultaba que la urgencia no lo era en realidad. Debía estar enfadado. O como mínimo molesto. No se lo iba a poner tan fácil, por lo que me quedé mirando al gato de Magnus mientras este se enroscaba entre nuestras piernas, pensando en lo que le iba a decir.

Magnus, podrías haberme dicho cuál era tu verdadera intención, me había preocupado. —le dije con tono serio, haciendo una mueca y frunciendo el ceño. No me habría tomado la molestia de traerme mi cuchillo serafín y me habría puesto una ropa más... normal para alguien de mi edad. Suspiré y me separé de él un momento. ¿Y si le hubiera pasado algo? Era mucho más viejo que yo, poderoso, sabía cuidarse solo... ¿Pero y si hubiese estado en apuros? Ah, maldita sea. Me quedé de espaldas a él, cruzando los brazos, sopesando mi enfado con él. Al final acabó pasándoseme. Me di la vuelta deprisa y volví a acercarme a él, rodeando su cuello con mis brazos para acercarlo a mí y darle un buen beso. ¿Y ahora qué, eh, Magnus? No eres el único que puede besar así. Me burlé en mi fuero interno. Me separé de él un poco, sólo para decirle algo. —Está bien, me quedaré esta noche. Espero que tengas ropa de dormir para mí. —y después de decir aquello volví a unir mis labios con los suyos.
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Re: Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Magnus Bane el Dom 31 Mayo - 14:40

Debido a mi cercanía el pequeño cazador de sombras tuvo que coger aire en un intento de tranquilizarse. Eso me hizo bastante gracia, causando que en mis labios se mantuviera una sonrisa pícara. Ese chico no sabía el efecto que tenía sobre mí, bueno, ya se lo demostraría poco a poco. Le pregunté que si le gustaba la nueva decoración del loft, una pregunta inocente para que se relajara y no pensara demasiado. Después mi gato apareció y la invité a pasar la noche conmigo. No era la primera vez que se quedara aquí, así que no veía porque no iba a quedarse aquella noche también.
Veía en el rostro del nefilim como todas sus ideas se le pasaba por el rostro. Era un como un libro abierto, y eso también me encantaba. Observé como miraba a mi gato antes de darme una respuesta.
-Podría haberlo hecho. -le confesé. Miré al techo como si estuviera pensando. -Sin embargo, si lo hubiera dicho desde un principio hubieras tardado más tiempo en llegar y la verdad es que tenía ganas de verte. -le dije volviéndole a mirar a los ojos y le dediqué una gran sonrisa felina. De pronto se dio la vuelta, dándome la espalda. -Me encanta cuando te enfadas así. -le dije divertido. Esperé pacientemente a que se le pasara el enfado, pero su reacción me sorprendió. De pronto tenía sus brazos alrededor de su cuello y sus labios encima de los míos. No tardé mucho en seguirle el beso, coloqué mi brazo alrededor de su cintura y la otra encima de su pecho para notar los latidos de su corazón. Se separó de mí para aceptar la invitación de quedarse a dormir. -Siempre puedes dormir desnudo, a mí no me importa. -después de contestarle me besó de nuevo. Le devolví el beso de buena gana. Abrí mis labios con los míos, introduciendo mi lengua dentro de su boca para jugar. Tardé varios minutos en soltarle, y cuando lo hice le sonreí de oreja a oreja. -Si quieres puedes darte un baño antes.
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Re: Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Alec Lightwood el Lun 3 Ago - 8:28

Niego con la cabeza ante las palabras del brujo. Tampoco habría tardado tanto en venir aunque me hubiese dicho que no era ninguna urgencia, que sólo quería verme. A veces me resulta algo complicado lidiar con él, porque me habla con esas palabras, con esas intenciones, y me siento abrumado... ¿Tantas ganas tenía de verme que no podía esperar lo que tardase en venir? Idiota, me ha preocupado mucho en vano. Con las cosas que están pasando y él me dice que venga con urgencia sólo para verme, en serio ¡qué idiota! Lo peor es que no puedo mantenerme mucho tiempo enfadado con él, no sé cómo demonios lo hace, ¡pero siempre lo consigue! Suspiro porque me molesta no poder seguir en mis trece y hago un ligero mohín. Me pongo nervioso cuando dice que le encanta cuando me enfado así y seguro que hasta me he puesto rojo de la vergüenza, ¡encima ni se inmuta! Frunzo los labios de nuevo mientras lo miro directamente a los ojos, lo cual es un error, pues ahora estoy perdido en ellos.

Y vuelvo a sonrojarme, seguramente, cuando insinúa que duerma desnudo. ¡Sinvergüenza! Aunque no sé de qué me extraño, Magnus es así, y aunque ahora me muestre como un adolescente hormonado y berrinchudo, me gusta tal y como es. ¡Pero no pienso dormir desnudo! ¿Qué se ha creído?

No pienso dormir desnudo. —le digo con falso tono enfadado, porque básicamente ya no puedo seguir enfadado, qué molesto es esto. Lo único que me relaja un poco, al menos en molestia, es que me besa con semejante dedicación. Mi lengua roza con la suya mientras el beso continúa y después me muestro más tranquilo. —Supongo que me vendría bien... un baño. Pero en serio, me gustaría dormir con algo de ropa. —digo y me quito la parte de arriba de la ropa, dejando ver mis múltiples runas, mientras me dirijo al cuarto de baño.
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Re: Siempre espero con ganas [Alec]

Mensaje por Magnus Bane el Vie 14 Ago - 20:05

Mi actitud le molestaba y le hacía enfadar, eso me encantaba. Puede que fuera egoísta y que le hubiera preocupado para nada, pero él tenía que recordar con quien hablaba. Era Magnus Bane, el gran Brujo de Brooklyn, podía defenderme en muchas situaciones. No por nada había sobrevivido unos cuatrocientos años sin tenerle a él en m vida. No obstante, no quitaba el hecho de que me encantaba que viniera a toda velocidad para saber la urgencia que tuviera. Era egoísta, sí, pero me encantaba y Alec no sabía cuanto.
Le invité a que se quedara a dormir en mi departamento, él acepto aunque seguía de morros. Eso solo conseguía que sonriera todavía más. El nefilim aceptó, diciéndome que esperaba que tuviera un pijama para él. Le comuniqué que no tenía problema en que durmiera desnudo, y que podría bañarse. Lo hablábamos después de hacer una pausa de cada beso que me daba y yo correspondía con ganas. Nos separamos y me recordó de nuevo que no pensaba dormir desnudo, su tono no engañaba a nadie puede que sonara enfadado pero en realidad no lo estaba.
-Tendré un pijama para ti. -le aseguré con una sonrisa mientras nos separábamos. En ese momento se quitó la parte de arriba, dejando al descubierto su torso. El torso de un guerrero, marcado por las runas de color negro que le daban poder y protección. Las finas cicatrices salpicaban su piel y que eran únicamente visibles con la luz adecuada o si estabas lo suficientemente cerca. Tenía tantos años y mis ojos hacían posible que las viera sin problema alguno. -Si te quemas con el agua solo tiene que decírmelo. -le dije en tono burlón. Dejé que se fuera al baño, y cuando la puerta se cerró tras él me dejé caer sobre el sofá. El Presidente Miau se acercó rápidamente a mí, y yo le acaricié distraídamente el lomo. 
Volví a pensar en el contenido de la carta que le acababa de enviar a mi amiga. Tessa, la linda, adorable y valiente Tessa. Era una mujer fuerte, y delante de mí tenía a un descendiente de la hermana de su marido muerto. Realmente me daba lastima como se había acabado la familia Herondale. El legado de esa muchacha se había perdido junto con la Inquisidora y Stephen, ese hombre si que me caía mal. Lo suficiente para que después de siglos me alejara de su esa familia de cazadores. A pesar de que hace siglos, e incluso ahora, algunos cazadores de sombras odiaban a los subterráneos, estos solían contar demasiado con la ayuda de los brujos. Por eso mismo era común que una familia de cazadores tuviera a un brujo en especial para ayudarles. Yo casi me había convertido en el brujo de los Herondales. Toda su descendencia era digna de confianza, hasta la esta última, literalmente la última. Ragnor, mi otro amigo (se podía decir que solo tenía tres amigos), era el brujo de confianza de la familia Fairchild y por eso mismo acabé yo tratando a Clarissa. Esa pequeña, era una de las pocas criaturas que había visto crecer y en cierto modo le había cogido cariño. Todo eso me preocupaba, había recibido una carta de Fell, diciéndome que todo en Idris estaba patas arriba y que seguramente harían que todos los cazadores de sombras fueran hasta su país natal... Dejé de escuchar el agua de la ducha y me levanté del sofá con una última caricia al gato.
Fui directamente hasta el baño, abrí la puerta y me quedé apoyado en el marco de la puerta, observando el cuerpo de Alec. Seguía algo serio por el tema que estaba reflexionando. Que llamaran a todos los cazadores a Idris no era buena señal, de hecho, era una señal más que pésima. Los hijos de los ángeles se estaban quedando sin ases con los que jugar, y poco a poco iban perdiendo la partida. El sueño que había tenido volvió a rondarme la cabeza, la tierra bañada por ríos de sangre. Me preguntaba si mi padre quería jugar conmigo de nuevo, ¿pero a qué? Tampoco quería llamarlo para saberlo, así que solo tenía que soportarlo...
-¿Es cierto que la Clave a llamado a todos los nefilim para reunirse en Alacante? -le pregunté, tal vez todavía algo ido.
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